Esta soledad de estar contigo es distinta a la de no contar con nadie. Se parece más a la de ser yo conmigo mismo.
Y es que en mi soledad me entiendo tanto, silenciosamente me hablo de temas poco espirituales. Me lavo los dientes a mis horas y me baño por las mañanas y por las tardes.
Estar contigo es como estar solo, porque no existo de forma diferente. Sumas y potencias cosas tan triviales, sin la necesidad de cambiar el resultado.
Qué profunda forma de estar juntos, acompañándonos en nuestras soledades.
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