Escribí este cuento hace tantos años, para unos niños que les di clases por unos días en un Kinder. No es la gran cosa, pero lo recuerdo bien. Lo escribí a las prisas, quizás después lo pula un poco.
Había una vez una Jirafa, muy orgullosa por su enorme cuello; era el mas largo entre todas las jirafas. Pero tenia ese defecto, por su tremendo orgullo a su cuello, ella no quería hablar con los animales más pequeños ni comer de las hojas más bajas de los arboles.- No quiero estropear mi cuello- Decía. Todos los animales tenian incluso que quitarse de su camino, sobre todo los chiquitos, por que nunca agachaba la mirada, para ver por donde pasaba.
Pero poco a poco las hojas más altas de los arboles, comenzaron a acabarse, y la jirafa no escuchaba cuando le decían que podía buscar un poco mas abajo. Hasta que un día por tener tanta hambre, la jirafa se desmayo y al abrir los ojos no podía pararse. Pero un ratón la vio y le hablo a los otros animales. Entonces llegaron las hormigas y trajeron hojas frescas, los ratos ayudaron a hacerlas mas pequeñas para que pudieran comerse mejor, otros animales la rodearon para que no sintiera frio e incluso otras jirafas, cuando hizo calor le ayudaron a hacer sobra.
La jirafa cuando puedo hablar pregunto a los animales. -¿Por qué son tan buenos al, si yo siempre he sido grosera y presumida con todos ustedes?. Y los animales respondieron, que entre seres vivos siempre lo ideal es ayudarse, porque nada hace más fuerte a la vida, que la cumunidad.
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