¿Que dirán, los pájaros nocturnos que sobrevuelan mi fachada?
Ahí esta, otra ves parado triste y solo ese chico.
Fumando aire, tiritando tanto pero no es por frio.
Rezando, pero sin fe toda la noche y tal vez por mañana.
Para que alguien lo recuerde y le guarde de amor un poco.
Pero yo no puedo (no) esperar para ver a mi amor mañana.
Y ahí está, con sus ojos tristes le entero mi epitafio.
Oh! mía fortuna, la conciencia fría de un ser vivo, que vivió...
pero se aferra, a ver la madre fasíca y saldar los besos que debió,
y a escuchar, la voz de una mujer que tuvo a bien, amarlo.
¿No es mucha maldad de parte mía seguirte queriendo tanto?
Tu podrías continuar, volver a amar y yo seria un punto de tu tiempo.
Yo podría habitar, en algún cráter de la luna huyendo el juicio de Dios.
¿Te parecería una buena idea si nos separamos?
O me podría evaporar, si me gana este terco egoísmo.
Me podrías escuchar, en el canto cíclico de los grillos.
O ver en la luciernaga que finge ser un planeta sin anillos.
Te podría abrazar, siendo el aire que diario te de frio.
Te podría besar, si bebes el agua de la cual seria río.
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