Me quedé con las ganas de verte reír,
bajo el sol y durmiendo conmigo.
Me quedé con las ganas de posicionarme
entre tus brazos como un niño.
Eras la tierra que me nutría;
fui un árbol, fui tan fuerte.
Lo que veía se reducía a ti,
solo era tu voz, solo tus sabores.
Creo que nací para vivir junto a ti,
pero así es la vida, vida con dolores.
A veces veo al viento volcado
al vacío de mí y de mi mente.
Pero su presencia no te sustituye a ti,
nada te iguala, aún lo siento.
Dios no se parece en nada al amor.
Me han quitado mi tierra y cielo.
¿Ahora en quién voy a volar?
¿Ahora dónde me planto?
Cuando me hablan de colores me pongo a llorar.
Cuando más te quiero es antes de volver a respirar.
Pero qué perra es la noche... La puta oscuridad del diablo;
envuélveme el sol me ha olvidado y mi luna de alma y hueso...
Se fue.
El agua de sal sale a pasear,
los recuerdos forman su camino.
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